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Jerry Masucci fue el empresario más importante en el negocio de la música latina hecha en Estados Unidos. Junto con Johnny Pacheco fundó la Fania Records , compañía directamente responsable del auge de la Salsa y la proyección internacional de la que hoy en día, para bien o para mal, disfruta. Admirado y criticado, su aporte es incuestionable en el balance del desarrollo de la Salsa como expresión artística y como un gran negocio.

HACE DIEZ AÑOS MURIO JERRY MASUCCI
Por: Rigoberto Villalta Zapata
mambo_innforma@yahoo.com

Gennaro Masucci nació en Broklynn, Nueva York, el 07 de octubre de 1934. Hijo de Urbano y Elvira, una pareja de inmigrantes ítalo-judíos, tuvo una infancia relativamente cómoda. A los 18 años, hizo el servicio militar en Guantánamo, Cuba, lo que significaría su primer acercamiento con la fabulosa música de la Perla de las Antillas.

Culminado su servicio viajó a México donde se graduó como administrador de empresas. Sin embargo Gerald o Jerry, que es como más le gustaba que lo llamaran, decidió hacerse policía a la par que estudiaba derecho. Una vez recibido de abogado decide dejar de lado su vida azarosa y se dedica a ejercer la profesión de abogado.

 


Jerry Masucci, admirado por muchos
y criticado por otros.

Es en estas circunstancias que se produce el famoso encuentro con Johnny Pacheco, quien pretendía divorciarse. Luego de la consulta jurídica el tema de conversación se orientó hacia la música, manifestándole Pacheco que se encontraba descontento con Alegre, la compañía en la que ese entonces grababa con su Charanga. Masucci también le expuso sus inquietudes musicales. Así, con un capital de apenas dos mil dólares (como nos lo confirmara el propio Pacheco cuando visitó Lima en 2003) se fundó la Fania Records.

Poco a poco la compañía se fue haciendo de un catálogo de artistas, como Louie Ramírez, Larry Harlow, Willie Colón y Ray Barretto, entre otros, por lo que en diciembre de 1967 se realizó en el Red Garter la primera presentación de Fania All Stars. Resultó profético que Symphony Sid Torin presentara a esta orquesta “de una pequeña y joven compañía a la que deseamos muchos años de vida”.

Luego vino el Cheetah, Our Latin Thing , el Yankee Stadium, las giras a Zaire, Japón y Europa, los programas de televisión (con Izzy Sanabria) y de radio (con Polito Vega en Nueva York y Chico Sema en California), y toda una historia por demás conocida en la cual, en plena década del setenta Fania se erigió como el primer monopolio de música latina en toda la historia. Basta recordar que al margen de crear sellos subsidiarios, como Vaya o International, se compró a toda la competencia, desde sellos pequeños (como Inca o Cotique) hasta compañía sólidamente establecidas en el ambiente durante años (como Tico y Alegre).

Y la compra no fue sólo de la licencia sino de todos los activos de estas empresas, los que incluían los contratos con los diversos artistas de estas compañías entre los que se encontraban talentos de la talla de Tito Puente, Ismael Rivera, La Lupe y Charlie Palmieri.

El gran dictador

Esta actitud monopólica empezó a generar anticuerpos hacia Jerry Masucci. Así, vinieron ataques desde todos los frentes. Desde el mote de racista, que le fuera lanzado por los Lebron Brothers, hasta críticas fundadas en su excesivo celo comercial, como sostenía Andy Gonzalez.


Fania se convirtió en el primer monopolio
de música latina en EEUU.

A todo esto, el propio Masucci gustaba decir que “la fama cuesta, las grabaciones me cuestan, los arreglistas me cuestas y hasta mi estudio de grabación, La Tierra , me cuesta”.

Pero al mismo tiempo, mucha gente hablaba bien del productor. Catalino Curet Alonso, en su libro “ La vida misma ”, confesó que le unió una gran amistad con Masucci y que conocerlo “fue como una bendición”. En esta misma, muchos años después Paulito, artista cubano, opinaba que siempre vivió agradecido al apoyo del fundador de la Fania.

Su posición de empresario con éxito se basó en un férreo manejo de la Fania , lo cual le granjeo enemigos dentro y fuera del monopolio. Así, ya desde finales de los años setenta se hizo evidente la tensión existente entre Masucci y Rubén Blades, quien para ese entonces manejaba un lenguaje inusual en el mundo de la salsa puesto que expresaba sus ideas políticas de izquierda sin pelos en la lengua lo que resultó poco menos que provocador en los predios del negocio del disco.

En este orden de ideas fue famoso el impase surgido entre Ralph Mercado y Rubén Blades en junio de 1980 cuando el panameño se presentó con la orquesta de Willie Colón en la famosa discoteca nuevayorquina Studio 54. Resultó que su dueño, el controvertido Steve Rubell, se encontraba purgando prisión por evasión de impuestos lo cual significó un golpe para el prestigio del local lo que se tradujo en una severa disminución en la afluencia del público, sobre todos los ricos y famosos.

Para paliar la situación, Studio 54 empezó a permitir la asistencia de latinos a sus exclusivas instalaciones siendo uno de los platos fuertes en este afán de captar nuevas audiencias, la presentación de la orquesta de Willie Colón con su cantante Rubén Blades.

Ambos artistas venían precedidos por el éxito que significó la publicación de Siembra , el álbum más vendido en la historia de la salsa así que la presentación en el célebre local no podía ser más auspiciosa.


Entrevista a Jerry Masucci en las oficinas de Fania.  

Sin embargo los problemas comenzaron cuando el maestro de ceremonias, Paquito Navarro, introdujo a la pareja destacando que “la llegada de los latinos a Studio 54 debía considerarse como un gran logro para la comunidad hispana”. Rubén Blades reaccionó inmediatamente descalificando las palabras de Navarro puesto que un logro para los latinos no era asistir a la discoteca de moda sino “empadronarse y votar”.

Igualmente, Blades mencionó que junto con Colón habían terminado de grabar más de noventa minutos de música, lo cual ameritaría un álbum doble, pero que por respeto al público habían pensado editar el material en dos discos por separado para que la gente escogiera cual comprar y, en todo caso, comprar uno primero y luego el otro ya que para muchos latinos significaba un esfuerzo desembolsar quince dólares para adquirir un disco.

Pero en contra de los que muchos pensaron, el público asistente vitoreo al cantante, apoyando sus palabras. Comenzó la música y Rubén deleito al respetable con lo mejor de su talento. Y como fin de fiesta, se unió a la pareja Héctor Lavoe quien subió a la tarima como para demostrar a todos que la supuesta enemistad con Blades no era más que un ardid publicitario.

Pero el enfrentamiento había comenzado y tanto Ralph Mercado como Paquito Navarro descalificaron lo manifestado por Blades. No obstante, Willie Colón apoyó a su cantante. En lo que respecta a Masucci, se mantuvo ajeno al pleito aunque, en la práctica, continuó apoyando al panameño no tanto por solidaridad ideológica como por las ventas que garantizaba a la compañía.

El comienzo del fin

La aguda visión comercial de Jerry Masucci le permitió avizorar que el boom de la salsa que había desatado se acercaba a su fin. La primera visita de Fania All Stars a Cuba, en marzo de 1979, precipitó esta decisión al apreciar en toda su dimensión la riqueza musical de la isla la cual había estado vedada al mundo debido al bloqueo impuesto por Estados Unidos. De esta manera, en una entrevista concedida a la revista Rolling Stone , Masucci anunció que se retiraba del negocio musical al haber vendido Fania Records y todos los sellos subsidiarios a un consorcio sudamericano. De ahora en adelante se dedicaría al mundo del modelaje, con la agencia Fame Model , y a vivir de sus rentas, estableciendo como base de operaciones la ciudad de Buenos Aires.


Las estrellas del famoso catálogo de los años setenta.

Pero el ítalo-judío aún permanecía como productor ejecutivo en los discos del monopolio. Incluso produjo en 1982 la película The Last Fight , estelarizada por Willie Colón y Rubén Blades, la cual supuso para muchos el fin del monopolio de la Fania.

De aquí en adelante se evidenció un notable descenso en la producción discográfica de la compañía. De las casi cien placas que se grabaron en 1977, el mejor año de la salsa, apenas se editaba un promedio de diez discos al año a finales de los 80´s.

Al respecto nos comentó personalmente Aníbal Vásquez, el eximio bailarín y maestro de ceremonias pero también promotion manager de Fania, que Masucci, en efecto, estaba viviendo en Argentina y que le iba muy bien, habiendo fundado también una fábrica de preservativos.

La Salsa venía atravesando una grave crisis desde mediados de los años 80´s. Ante el fin de la hegemonia nuevayorquina Puerto Rico tomaría la posta, pero ya eran otros tiempos.

El regreso

Las compañías que habían estado a la expectativa, como la Top Hits , se embarcaron en lo que sería conocido como la balada en salsa o salsa sensual. A pesar del respiro comercial que supuso esta moda, los ortodoxos seguían prefiriendo la salsa gorda. Sin embargo, artistas del nivel de Tito Puente o Ray Barreto hicieron concesiones, flirteando con esta moda pasajera.

Estos cambios en el negocio de la salsa, con la crisis creativa que de la salsa monga, volvió las miradas a Cuba que, al fin y al cabo, estaba en condiciones de romper el tedio en que se encontraba la salsa. Así, la última década del siglo veinte se caracterizó por la timba que empezó a ser conocida como salsa cubana, con todo el contrasentido que supone el término.

Masucci decide sumarse a la nueva moda y crea en 1996 la empresa Fania Entertainment Group que administra los sellos Nueva Fania y Jerry Masucci Music. El primero se encargaría de promocionar toda la nueva música cubana encarnada por artistas como Paulito y su Elite, Dan Den y Joel. Pero esta incursión en Cuba trajo problemas al productor.


Foto de Emusica, publicada en la revista
Waxpoetics y Herencia Latina.

En 1997 se lanzó el álbum Bravo´97 de Fania All Stars, suerte de homenaje a la nueva música cubana. De hecho, la mayoría de temas del disco fueron previamente popularizados por los Van Van de Juan Formell. Paradójicamente, este disco tuvo dos ediciones puesto que la publicada por Jerry Masucci Music sufrió la censura de la Sony Discos , distribuidora de este sello en Estados Unidos, obviándose los temas que interpretaron Paulito, Dikán y Pedro Jesús. Por ello, se publicó una edición alternativa en Fania (JM 711) en la que sí se consideraron los temas de los cubanos.

A mediados de diciembre de ese año Masucci fue ingresado a una clínica en Buenos Aires para someterse a una intervención quirúrgica por un malestar estomacal sufrido mientras disputaba un partido de tenis. Luego de la operación pareció evolucionar favorablemente pero una repentina hemorragia cerebral puso fin a su vida el domingo 21 de diciembre de 1997, cuando contaba con 63 años.

Sus restos fueron trasladados a Nueva York, celebrándose las exequias el 02 de enero de 1998. Celia Cruz interpretó el Ave María mientras que Bobby Cruz y Ralph Mercado tuvieron a su cargo los discursos de rigor para despedir al amigo. Luego de la ceremonia sus restos fueron cremados.

ersonaje controvertido, tuvo muchos amigos y enemigos, pero lo que queda claro es que su aporte al desarrollo de la salsa es fundamental. Definitivamente, sin Jerry Masucci la historia hubiera sido otra.

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