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- Salsa Bares
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Alfredo de la Fe
“Pensé que el violín no existía”
Por: Guido Herrera-Yance
criollosound@yahoo.com

No son pocos los ejemplos de talentos que en sus inicios fueron cuestionados. Alfredo de la Fe ha sido uno de ellos. Pocos creerían hoy que, en sus inicios, al  violinista le recomendaron dedicarse a cualquier cosa, menos a tocar salsa. De todo esto y muchísimo más habla el violinista más destacado de la música latina. Conversador infatigable, toca también con sinceridad mayúscula la pesadilla de más de dos décadas que vivió por culpa de las drogas. Se darán cuenta que esta conversación quedó corta, que es una entrevista inconclusa ya que con Alfredo el tiempo nunca es suficiente.


Guido Herrera, Tito Allen, Art Web, Alfredo de la Fe
y Camilo Azuquita.

Por dónde empezamos... Hay tanto que hablar contigo. ¿Eddie Palmieri, Conjunto Folkclórico y Experimental Nuevayorkino, Jose Fajardo... ¿Es verdad que empezaste a los doce años?

Empecé a los doce años como músico profesional con la orquesta de Fajardo. Nací en Cuba, en La Habana. A los ocho años empecé a estudiar música en el Conservatorio de La Habana. Vengo de una familia de músicos. Mi padre se llamó Alfredo de la Fe, fue cantante de ópera, guitarrista clásico, uno de los responsables de la carrera artística de Celia Cruz, quien fue mi madrina. Celia conoció a mis padres antes de que estuvieran casados, cuando eran novios, ya que mi padre trabajaba en una emisora haciendo música popular, en La Habana 1010. Y ahí fue donde se presentó Celia para un concurso de canto que ganó. Entonces, era mucho lo que nos unía. Yo estudié en La Habana. Empecé en el Conservatorio Amadeo Roldán y fue una cosa rara porque cuando tenía dos años vi un violín en televisión y eso me llamó mucho la atención. Después supe que era la orquesta Aragón la que había visto. Pensé que el violín era un instrumento que no existía, que era algo como la magia de la televisión. A los cuatro años vi un violín en una tienda y me di cuenta que era real el instrumento.  Cuando yo tenía seis años, mi padre llegó a la casa con un violín que se había encontrado en la basura, y se volvió mi juguete. O sea, yo dejé de jugar con todo, jugaba con ese violín que no tenía cuerdas, pero yo cogí un gancho de ropa, le saqué la varilla del centro y yo me imaginaba tocando frente a multitudes. Viendo mi insistencia, mi padre me llevó al Conservatorio Amadeo Roldán en La Habana y ahí empezaron mis estudios, gané una beca...

¿De qué año estamos hablando?

De 1963. Un año después gané un primer premio en la escuela y me fui al Conservatorio de Varsovia. Estuve muy corto tiempo allá porque en cuanto regresé mis padres habían decidido que nos íbamos de Cuba y nos trasladamos primero a Miami, donde llegaban en esa época la mayoría de inmigrantes cubanos. De ahí nos fuimos a Nueva York a vivir en la casa de un tío. Empecé a estudiar en la escuela de El Barrio. Me llevaron al Carnegie Hall y toqué el concierto de Mendelson y Chaikovski para violín, y me dieron otra beca esta vez para la escuela de musica Juilliard. Por esa escuela han pasado músicos muy famosos, como Charlie Palmieri y tantos otros. Yo tenía once años. En Juilliard empecé a estudiar música clásica, como lo había para ese entonces, como había hecho en Cuba.

¿Cómo te envuelves en la música de Nueva York, cómo llegas a la orquesta de José Fajardo a los 12 años de edad?

Mira, primero que todo, mi tío tenía un restaurant, al lado del restaurant había una casa que vendía discos y ahí iba mucho el señor Roberto Torres, quien trabajaba en ese entonces en la Orquesta Broadway. Él se enteró que yo tocaba violín y me llevó a un baile porque necesitaban un violinista. Yo tenía doce años y usaba todavía pantaloncitos cortos (RISAS). Esa noche toqué con ellos y en la primera canción me dijeron: "¿Sabes qué? Bájate de la tarima, hermano, mejor es que sigas de violinista clásico o que te metas a manejar un taxi, algo, pero tú para la salsa nunca vas a servir". En vez de desilusionarme, eso creó un reto para mí. Y dije para mí mismo: "Voy a demostrarles que están equivocados porque voy a volverme un violinista de salsa. Y probablemente quiero ser el mejor violinista de salsa que haya existido". 


El violín del Caribe, Alfredo de la Fe.

¿Que hiciste entonces?

Me echaron en las garras de Fajardo (RISAS)… Mira, yo me crié con dos lados. Mi padre era el lado clásico, que fue tenor de ópera, guitarrista clásico, y fue el primer cantante de habla hispana que actuó en la Scala de Milan en 1918. Pero mi madre era el lado del sabor. Ella fue cocinera de dos presidentes de Cuba. Entonces mi casa en Cuba siempre estaba llena de artistas que llegaban a probar la sazón de mi mamá y a hacer tertulia con mi padre. Allí es donde mi familia conoció a José Fajardo, mi madre era una fanática de los danzones de Fajardo. Ya en Nueva York da la casualidad que Fajardo vivía en la esquina de nuestra casa y también estaba necesitado de un violinista. Y él me soltó en manos de Pupi Legarreta. Agradezco mucho a Fajardo y a Pupi. Fajardo me enseñó la raíz de la música cubana y por ende de la salsa, que empezó siendo música cubana y hoy en día es una expresión aparte. Cuando yo descubrí la música popular, lo que era la improvisación, que era como pintar un cuadro, la libertad de poner un rojo aquí si quería, o un verde allá, que no era una cosa marcada por un patrón que uno tenía que seguir o una pauta sin salirse, hasta ahí llegó mi carrera como músico clásico. A los dos meses me quitaron la beca que tenía en Juilliard, la beca se fue a volar porque, teniendo doce años, empecé a trabajar en los night clubs y llegaba a mi casa tardísimo, tres o cuatro de la mañana, para después irme a estudiar por la mañana a la escuela normal y, luego de eso, irme al Conservatorio. Entonces mi beca se perjudicó pero no me arrepiento nunca de eso porque yo siempre digo: Como músico clásico tendría mucha competencia, y como violinista de salsa es poca, aunque a veces quisiera... Pero no sé, yo creo que el destino te marca el camino a seguir.

¿Qué pasa después, cómo te envuelves con el Conjuto Flocklórico, Eddie Palmieri, La Típica 73?

Bueno, me fui a Miami (RISAS). Estaba tocando con Fajardo en NY y empezó a hacerse una cosa que se llamaba Tuesday Night Jam Session en un club allá en el barrio. Los que nos juntabamos para ese Jam Session eran algunos músicos de la orquesta de Fajardo, José Grajales, Sonny Bravo y yo, los otros músicos eran Adalberto Santiago, Johnny Rodríguez, Orestes Vilató, Joe Mannozzi y David Pérez que eran parte de la orquesta de Ray Barretto. Era un vente tú, como lo llamamos, y empezamos a hacer Tuesday Night Jam Session y solo cobrabamos la ganancia de la puerta. Al principio no iba nadie y con lo que sacábamos nos íbamos a comer al barrio chino de Nueva York, nos amanecíamos allí. Son recuerdos muy gratos porque nos reíamos mucho, Adalberto era muy chistoso. La pasábamos muy bien. De pronto es sitio se fue llenando y se toma una decisión: Vamos a dejar nuestras respectivas orquestas y vamos a formar un grupo al cual le vamos a poner Típica 73, ya que estabamos a finales de 1972...

Dijiste que te fuiste para Miami pero no terminaste esa parte de la historia…

Sí, lo que pasa es que todo esto casi ocurre al mismo tiempo. Antes que se formara la Típica 73... como te dije antes, yo era parte de esas descargas cuando se toma la decisión de dejar nuestras orquestas, yo dije que no (RISAS). Lo que pasa es que Fajardo me había ofrecido irme con él a Miami a tocar en un night club dirigiendo un show, haciendo todo tipo de música, música de todo el mundo y con todo el mundo. Entonces decido no quedarme en ese nuevo proyecto que iba  a ser la Típica 73. En ese tiempo con Fajardo tenía algo seguro y con La Típica nadie sabía si iba a funcionar. Aprendí mucho en esa temporada con Fajardo ya que él se bajaba del scenario a la hora de haber empezado el show y era yo quien tenía que dirigir a todos, si era un mago, si era un bailarín flamenco, lo que fuera... Entonces sale la Típica 73 en Nueva York y empieza a arrasar. Donde iba ponía la radio y lo único que se oía era Típica 73.  Y yo decía: "Ayayay dios mío, me equivoqué en mi decisión". Entonces me quedé en Miami más aburrido. Hasta el mismo dueño del club donde tocábamos nos dijo que había que montar los temas de la Típica 73, y yo diciendo: "Y yo he podido estar ahí y no estoy". Entonces me regreso a Nueva York porque en Miami casi me muero de aburrimiento... No es secreto que Miami siempre ha sido una ciudad muy aburrida en cuanto a música se refiere.


La Típica 73, Adalberto Santiago, Camilo Azuquita,
Tito Allen y Alfredo de la Fe.

¿Y entonces te incorporas a la Típica 73?

No (RISAS)… La Típica tenía “Mañoño” y “La candela” sonando en las radios...  Cuando regresé a Nueva York dije: "Bueno muchachos, aquí estoy, yo quiero estar en la banda, tocar con ustedes" Y me dijeron: "No señor, ya es muy tarde, ya olvídate". Y es ahí que empiezo a tocar con todo el mundo, con Ismael Miranda cuando estaba pegado el disco “Así se compone un son”...

¿Pero tú no grabaste ese disco?

No, me refiero a que en ese momento había salido el disco. Empiezo a tocar con todo el mundo. En ese tiempo nosotros nos reuníamos en casa de Jerry y Andy González en el Bronx y ahí nos amanecíamos.

Ese lugar tiene historia, todo el mundo habla de ese lugar durante esas épocas...

Ese lugar era mágico. Un día veías en una descarga a Mongo Santamaría, Patato, Barretto, cuatro o cinco timbaleros... Nos sentábamos a hacer tertulias musicales, a tocar...

Andy me ha contado que tiene muchas grabaciones de esos encuentros...

Sí, Andy tiene muchas cosas. Fueron unos momentos tan lindos. Me acuerdo de muchas anécdotas hermosas ahí. La banda de Palmieri ensayaba ahí… Un día de esos, Andy y Jerry que en esos días tocaban con Palmieri, la banda de Palmieri era la banda más importante de Nueva York en ese momento, como lo sigue siendo. Para mí, Palmieri es uno de los músicos más importantes que tiene nuestra historia mundial, bueno en ese entonces tenía a "Chocolate" Armenteros y Víctor Paz en la trompeta, a Barry Rogers y José Rodríguez en los trombones, y a Mario Rivera y Ronnie Cuber en los saxofones barítonos. Bueno, entonces se enferma "Chocolate" y Palmieri les dice a Andy y Jerry: "¿Por qué no traen un reemplazo, un trompetista" Y ellos le dijeron: "Eddie, nosotros conocemos a un violinista, lo podemos traer".  Y Eddie dijo que sí. Eddie siempre ha sido muy abierto a todos los cambios y dijo: "¿Por qué no?" Yo venía de tocar con Fajardo, que era una charanga: tres violines, flauta y la sección de ritmo muy suave. Cuando me encuentro con semejante orquesta yo era puro cubano: joyas, de cuello y corbata, peinado normal, con la raya al lado... Llego y me encuentro a la orquesta de Eddie que eran una manada de locos, con jeans, pelo largo, muy abiertos. Yo me acuerdo que toqué el tema de “Camagüeyanos y Habaneros”, el tema que lo ha caracterizado a Eddie toda la vida. Enseguida que terminamos Eddie se paró del piano y me hizo un contrato: "Oye, quieres tocar conmigo, te pago tanto", y me hizo un contrato ahí en la tarima y nos dimos un apretón de manos. Con Palmieri trabajé cinco años y por Palmieri me vine a vivir un año a San Francisco. El se regresó a Nueva York y toqué por poco tiempo con Carlos Santana, y tambien toqué con Jorge Santana, el hermano.

¿Entonces cómo llegas a la Típica 73?

Yo estaba en Miami con Fajardo, después regresé a NY. Empecé a tocar con Eddie Palmieri luego para San Francisco y ahí fue que la Típica 73 se abrió, unos formaron Los Kimbos, no sé por cuáles razones, o mejor dicho si sé pero no puedo decirlas. Se forma entonces la nueva Típica 73 que, para mí, fue la mejor época, cuando entró Nicky Marrero, José Grajales, Gonzalo Fernández en la flauta, Mario Rivera. Esa fue la época dorada de la Típica 73.


Alfredo de la Fe y Sonny Bravo en el ensayo de La Típica 73.

Durante esa época también estuviste viajando a Europa como parte del Grupo Latin Percussion ¿No es asi?

En esa época, la compañía Latin Percussion empezó a vender sus productos en el area de Europa y Asia y necesitaba personas que fuera a dar demostración de cómo sonaban los instrumentos, y ahí fue que se formó el Latin Percussion Jazz Ensemble, que primero fue con Andy González, Eddie Martínez, Patato, Tito Puente, Johnny Rodríguez y Alfredo de la Fe, y empezamos a viajar. Ibamos a las universidades en Europa y por la mañana nos íbamos a las clases a enseñar un poquito de salsa a los alumnos, y así sucesivamente y trabajábamos en un mismo tema, por las tardes nos reuníamos y los alumnos tocaban el tema que les habíamos enseñado. Luego hacíamos un concierto por la noche. Eso fue en toda Europa y fuimos a Japón también con este grupo. Entonces, este grupo empezó a coger tanta fuerza que ya empezaron a llamarnos de festivales de jazz y de muchos lados. A mi modo de ver este fue uno de los grupos más interesantes que tuvo Tito porque ya que teniendo un grupo de jazz latino no teníamos  que llenar esa necesidad del bailador sino que podíamos estirarnos, hacer los solos más largos y más progresivos. Y también fue una de las épocas más lindas de Tito Puente. Johnny Rodríguez dejó este grupo por un tiempo y yo pasé a ser director de esta agrupación. Eddie Martínez también se fue y entró uno de los pianistas a los que yo considero que fue uno de los mejores: el gran Jorge Dalto. Entró Michael Viñas en el bajo, y seguimos haciendo giras. De esas giras salió un video y un disco que se llama Tito Puente Latin Percussion Jazz Ensemble Live in Montreaux. Eso fue grabado creo que en el año 80.

Tocabas con los dos grupos al mismo tiempo en ese época…

Toco con la Típica... Después me llama Tito para hacer esta gira con él, pero al mismo tiempo seguía tocando con la Típica, al igual que Johnny Rodríguez que tocaba con Tito y también estaba en la Típica 73. O sea que yo hacía la gira con Tito, regresaba a Nueva York y me incorporaba a mi trabajo con la Típica 73. Eso fue antes de partir de Estados Unidos por tres semanas y regresar veinte años después... Lo que pasa es que yo quería hablar de Tito porque, para mí, Tito ha sido lo máximo de la música. La época que tuve la oportunidad de estar con él y viajar junto a él aprendí tanto, yo siempre he respetado la tarima y la música, pero Tito me enseñó a respetarlo aún más. Tito me enseñó una cosa muy importante: Que siempre hay que tocar música pa'l bailador. Tito decía: "La música y el baile son hermanos. El día que tú estás tocando y la gente no está bailando hay algo malo pasando, siempre hay que crear música pensando en el que está bailando”. Siempre le digo a los músicos, que nosotros tenemos un don muy grande, que es el de llevar alegría a la gente en un mundo donde cada vez hay más violencia, más sangre, donde compras un periódico y si no lo lees rápido no lo puedes abrir porque se coagula de tanta sangre que tiene adentro. Nosotros los músicos, somos gente que llevamos alegría, que nos subimos a la tarima y durante esas dos horas todo el mundo está divirtiéndose. Entonces eso hay que tomarlo en serio y respetar la tarima. A mí no me gusta un músico masticando chicle en la tarima o un músico mirando el reloj. Nosotros somos entretenedores. Cuando pongo Alfredo de la Fe en una pancarta es para dar el mil por ciento de mí y yo pienso que el público se merece respeto y uno le tiene que dar respeto al público. Y esa fue la filosofía de Tito, y por eso Tito fue y será siempre El Rey, porque el profesionalismo que manejó siempre fue una cosa increíble. Nadie llenará el vacío que dejó. Hay personas que tienen una silla ocupada y yo creo que el día que se llevantan nadie se va a sentar en sus sitios, y Tito fue uno de ellos, Celia es otra. Toda esa gente fueron leyendas: Ismael Rivera, Machito, Tito Rodríguez.


Dos grandes, junto a Alfredo de la Fe, Lewis Kahn.

Antes de culminar con esa época en Nueva York porque luego te mudaste para Colombia... Hay algo que está en los libros de la historia de esta música, y es que la Típica 73 fue la primera orquesta que viajó a la Cuba comunista. Tu fuiste parte de ese viaje ¿Cómo nace ese viaje?

Bueno, eso fue idea de nosotros mismos. Porque nosotros los músicos no somos políticos. A mí la política no me interesa. Entonces nosotros queríamos ir a Cuba y compartir con los músicos, esas sí eran verdaderas leyendas y ya estaban viejos: Chapottin, Cuní... Si no los veíamos ahí se iban a morir dentro de poco y, por eso, decidimos ir a Cuba. Jerry Masucci nos apoyó, como siempre apoyó toda la música y todo lo bueno de la salsa. Cuando llegamos a Cuba nos dijeron: "¿Qué grupos quieren ver" y les dimos una lista que era un directorio telefónico (RISAS). Y de ahí empezamos a oir grupos y vivimos unas dos semanas en Cuba de pura alegría... Estábamos en la gloria nosotros oyendo y compartiendo con músicos. Después de ahí es que viene la caída de la Típica 73 porque cuando regresamos a Estados Unidos nos encontramos con mucha oposición política. Es una lástima que se mezclen la música y la política porque nosotros nunca fuimos a Cuba con deseos de romper un bloqueo o de cualquier manifestación política. Fuimos simplemente para hacer música, para recibir música y a adquirir un poco de ese tesoro que es la música cubana, para llevarnos un poquito en nuestros corazones y eso fue el verdadero y único motivo que llevó a la Típica 73 a ir a Cuba, pero luego de ese viaje la Tipica 73 se terminó. 

Y de este viaje aparece uno de los mejores discos, aunque es difícil hablar de "mejores" cuando se habla de las grabaciones de la Típica

.... Es el Intercambio Cultural entre músicos cubanos y de la Típica 73...

Eso fue un tremendo trabajo. Fue un viaje de alegría total. Yo me acuerdo que regresabamos al hotel a eso de las cinco de la mañana ya cansados, decíamos: OK, vamos a dormir. Y cuando ya ponía la cabeza en la almohada que me estaba quedando dormido, venían otra vez amigos a recogernos y así nos llevaron a todas las orquestas que les pedimos para que las viéramos. Rompía a tocar Rumbavana a esa hora y yo me vestía otra vez y me iba. Estuvimos dos semanas sin dormir en Cuba.

Ustedes fueron la primera orquesta de los Estados Unidos que viajó a Cuba luego del bloqueo, no es así?

Sí. Después se hizo Havana Jam de la Fania All Stars. Más adelante Oscar D'León y en tiempos más recientes Andy Montañez. Pero la Típica 73 fue en 1979.

¿Cómo llegó a hacerse Intercambio Cultural?

Aprovechando que estabamos en Cuba decidimos grabar. Increíble que esta producción fue hecha en ocho canales, un sistema precario. Fue increíble lo que hizo el ingenerio de sonido con este trabajo. Tiene un sonido espectacular. Lo hicimos acompañados de todas esas estrellas en esas dos semanas gloriosas que estuvimos en Cuba. Imaginate grabar con Tata Guines, Chapotin, Guillermo Barreto, Richard Egues...


La Típica 73 en ensayo.

Qué pasa luego con Alfredo de la Fe… te quería preguntar acerca de la época en que te tuviste que ir de Estados Unidos, las drogas... ¿Podemos conversar respecto a eso? La relación de las drogas y la música en Nueva York durante los setentas…

Yo comencé a consumir drogas a los doce años, porque supuestamente el músico que no estaba en drogas no estaba en nada. Y me acuerdo que la primera vez que consumí drogas en mi vida fue a los doce años, durante el descanso todos me dejaron solo, se fueron, y yo pensé que era que no me querían, que no me aceptaban ya que yo era en realidad un niño pobre en ese entonces. Como por espacio de dos días fue así. Al tercer día me llevaron con ellos y me di cuenta que no era que no me aceptaban sino que se iban a consumir droga, y entonces probé y me gustó. Te digo algo, mi adicción duró veintidos años. Inclusive me fui a Colombia siendo adicto, fui por cuatro semanas allá y me quedé y no quería regresar de ahí más nunca. Y por qué digo esto, porque yo siempre trato de pasar un mensaje. No me gusta predicar moral, porque hay gente que la pasa muy bien tomándose sus traguitos socialmente en la rumba, pero habemos otros que tenemos problemas con el alcohol y con la droga, y entonces a esa gente es que yo trato de  siempre de pasar un mensaje. Y es que si yo pude salir, cualquiera puede salir. Tampoco salí para volverme un mojigato, una persona triste. Sigo siendo alegre, sigo rumbeando hasta las cinco de la mañana si la rumba lo pide, pero con la única diferencia que ya yo no consumo droga. Quiero dar este mensaje: Si tienes problemas busca ayuda. Porque vivir allí dentro metido es una cosa horrible, hermano. Lo digo porque lo viví y se sufre mucho. Al principio la pasé muy bien porque no voy a decir que no, pero después se me volvió un caos, se me volvió un infierno. Tuve hasta que abandonar Estados Unidos e irme a refugiar a otros lados por la droga. Afortunadamente, como te digo, salí. Entonces digo: Hermano, busca ayuda que el que busca encuentra, y al otro lado se vive pero super super bien.

Tuvo algo que ver algo la llegada de El Papa a Colombia con el cambio en tu estilo de vida?

Si Claro, como te enteraste de eso?

No recuerdo si me lo contaron o lo leí por algún lado…

Cuando estuvo el Papa Juan Pablo II en Colombia el gobernador de Antioquia… yo vivía en la capital que es Medellín pero el gobernador de la ciudad de Antoquia me dijo: "Vas a tocar el violín para el Papa" Y yo dije: "Uy, si ese tipo me toca me cura" Mentiras! Uno se cura el día que se tiene que curar. Y me preparé tres meses para este encuentro con Juan Pablo II, estudiando lo que iba a tocar, lo que le iba a decir, cómo le iba a dar los discos, y la noche ante de ese encuentro dije: "Voy a tomarme un solo trago para celebrar que me voy a encontrar con el Papa" y mentira! Cuando llegó las nueve de la mañana yo estaba más drogado y más borracho que nadie. Y dije: "Va, ese viejito vestido de blanco, que se quede por allá yo estoy aqui feliz, y no fui. Seguí la rumba por cinco días. Después me fui a dormir un día entero. Cuando desperté al otro día ya el Papa se había ido de Colombia, yo había perdido mi cita. Me miré al espejo y vi una cosa peor que una rata, que una cucaracha, y dije: "Esto no puede seguir así". Ese fue el último día que yo consumí drogas. Fue difícil. No fue fácil porque entre a un tratamiento de desintoxicación y después terapia para poder salir de eso, porque veintidos años consumiento drogas todos los días no es fácil dejarla, pero afortunadamente llegó el día en que no la necesite más. Desde esa época no consumo y te digo algo: Vivo muy tranquilo, vivo muy bien…

 

José Fajardo:

"A Fajardo lo consideré siempre como un padre en la música. Me enseñó muchísimas cosas. Y yo lo considero todavía. Fajardo es inmortal. Probablemente haya sido el mejor flautista de charanga que haya existido".

Los dos lados de la Típica 73:

"En esa producción quisimos hacer música de concierto. Es un tremendo disco, al igual que todos los discos que hizo la Típica 73".

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