Felipe Pinglo:
El Cronista del Vals
Por: Agustín Pérez Aldave
aaarseniooo@yahoo.com
Felipe de los pobres. Vida y obra en tiempos de luchas y cambios sociales es un libro imprescindible. Bajo el sello de Editorial San Marcos, aborda la obra de Felipe Pinglo Alva, autor de notables canciones del criollismo peruano, como De vuelta al barrio , El espejo de mi vida, El huerto de mi amada, Jacobo el leñador, La oración del labriego y el emblemático El plebeyo .
El libro busca acercarse al contexto político, social e ideológico que le tocó vivir al compositor, como a su lado contestatario e incluso toca las influencias literarias que tuvo.
“Pinglo no le rinde homenaje a la Lima mitológica de famas virreinales… Pinglo como mestizo, vio la constatación de la vida y el universo social de su tiempo”, señala Ernesto Toledo Brückmann, autor del libro, con quien conversamos.
Ernesto, para nadie es un secreto que hay un enorme vacío en nuestro medio en lo que concierne a registrar esta memoria fundamental, esta memoria importante de lo que somos que es la cultura popular, la música popular. ¿Por qué existe todavía ese vacío?
Lo que sucede es que hay demasiados prejuicios. Para muchos, la música costeña, la música criolla, lo criollo, es sinónimo de “perro muerto”*, de la juerga, de las borracheras. Ese es uno de los motivos. Por el lado comercial muchos consideran que la música criolla no vende como pueden vender los ritmos modernos. Y otro gran problema es que nunca hubo en el Perú una cultura de recopilar, almacenar y preservar los materiales sonoros. Es muy poco lo que hay. No se puede recopilar algo que no existe. Por ejemplo, es muy difícil conseguir grabaciones de los años 10 o 20 porque no hubo en los 60 y 70 la intención de recopilarlas… Aparte del prejuicio hay también la intención de querer ocultar muchas cosas o generar una imagen que no tiene la música. En mi caso, lo que he investigado es el lado contestatario. Analizar el contexto político, social, ideológico…

Libro “Felipe de los Pobres”.
¿Ese es el hilo conductor de tu propuesta en general?
Efectivamente, buscar un hilo conductor entre el personaje y el contexto, su medio ambiente, su entorno, y si no se ha hecho antes es porque se ha pretendido generar una imagen etérea de las manifestaciones peruanas, de que solamente son cuestiones espontáneas y no tienen un trasfondo.
Y el entretenimiento visto como algo absolutamente banal y frívolo…
Claro, siempre ha habido por parte de algunos sectores intelectuales y de los sectores de poder una política de despolitizar a la gente. La política de despolitizar consiste en darles cuestiones frívolas, banales, y las manifestaciones que no han sido frívolas ni banales las convertían en frívolas y banales cortándoles algunos caracteres contestatarios, políticos…
NO FUE AJENO A SU EPOCA
Hay el cliché o facilismo de hablar de Pinglo asociado a la cuestión social. No se ahonda en el tema. ¿Por qué?
Tenemos que entender que se ha querido ver siempre a Pinglo y a los compositores criollos como tipos que agarraban una guitarra, comenzaban a pensar, componían y se acabó. No les daban el carácter testimonial. Por otro lado, la música criolla no es tan aceptable ni digerible como la música andina por cuestiones reivindicativas, milenarias. La música costeña es muy reciente, es del fines del siglo XIX y todo el siglo XX. La música andina no, viene de antes…
Pero si hablamos de cuestiones reivindicativas nadie mejor que el vals para tomarle el pulso a la ciudad, a las situaciones que ocurrían en el país y me refiero, por ejemplo, a un momento específico, como La Guerra del Pacífico, cuando surge todo un cancionero…
Surge un cancionero porque, lamentablemente, Lima era el Perú. Surge un cancionero de música costeña porque por parte de los sectores de poder no había la intención de recopilar o darle interés a lo andino. El Perú profundo no existía simplemente. El centralismo llegaba a eso, a desconocer las manifestaciones culturales del Ande. Por lo tanto, lo costeño era lo oficial. En la costa estaban los principales centros de compositores, de lugares de consumo de música. Hay composiciones muy ricas e interesantes en la sierra, pero en esas épocas se trataba de desconocerlas porque, simplemente, no existía la sierra.

Tres años le tomó a Toledo la investigación
para el libro.
Mencionas en tu libro el tema de la censura que sufre Pinglo y que es posterior a su muerte...
Mi tío abuelo Gonzalo Toledo me hizo entender lo siguiente. Si a Pinglo lo hubieran querido censurar lo hubieran botado del trabajo. Pinglo trabajó en la Dirección General de Tiro, una dependencia del Ministerio de Guerra, era un trabajador público. Simplemente si su trabajo o su obra trabajo les hubiese parecido subversivo, lo hubieran sacado. No lo hicieron porque no le tomaron importancia sino hasta después de muerto…
O sea, en vida su obra no tuvo la difusión que ha adquirido después, pero que no ha sido tampoco de gran magnitud?
Efectivamente, la única herramienta de difusión de su obra fue El cancionero de Lima, que era adquirido por algunos sectores de clase popular…
¿Qué era El cancionero de Lima?
Unos folletos semanales que publicaban las canciones. En esos cancioneros solamente aparecían las letras de las canciones. No traían partituras ni nada. Daba risa porque ponían una canción con la indicación: “con música del tango Sus ojos se cerraron ”, para tener una referencia de la melodía. Era la única manera. Entonces la radio, que aparece en el 95, difundía solamente la música “selecta”, porque eran grupos selectos los que adquirían las radios. Ya se grababa música peruana, pero la gente que adquiría o tenía fonógrafos prefería la música clásica, la música extranjera.
El tono de cronista que tiene Pinglo, el tono contestatario, ¿es consciente?
Efectivamente. Tenemos que entender que Pinglo no fue ajeno a su época, que fue una época de cambios. El movimiento obrero estaba muy bien organizado (no había pasado la lucha por la jornada de las ocho horas), La Generación del Centenario, Mariátegui, la influencia socialista, aprista, anarquista… Pinglo no podía estar al margen de estas inquietudes. Por entonces, Lima tenía una población de 180 mil habitantes. Existían otros compositores, anónimos, porque aparecían así, que también le cantaban a las frustraciones, a los personajes marginados. Pinglo no fue el único.
SU CARÁCTER HEREJE, LA CENSURA …
¿Qué escuchaba Lima en esos años?
Era la época del tango. El tango democratizó las sociedades. Era escuchado por el pueblo como también por la clase alta. Era la época del one step, del fox-trot, ritmos de juventud que Pinglo también escuchaba y componía. Escuchaba eso, pero también componía música peruana.

Felipe Pinglo es un compositor fundamental
de la música peruana.
Interesante porque suele hablarse de las esencias del criollismo y se desconoce que Pinglo no fue ajeno a estas influencias extranjeras…
Claro, el compone Amor a 120 . Le canta a la velocidad, a la modernidad de la época…
Iba de la mano con el movimiento futurista…
Claro, estaba influenciado por eso, pero componía valses y polkas. Tenemos que recordar que antes los valses que grabaron Montes y Manrique están influenciados por los ritmos del momento, por las mazurcas, por las zarzuelas. En las grabaciones de esa época se percibían estos ritmos foráneos. Con Pinglo fue igual.
En un pasaje del libro citas a Rafael Hernández, autor también de canciones sociales sobre su patria puertorriqueña y que en algunos casos sufrió o tuvo presión para cambiar algunas letras. ¿Ocurrió algo de esto con Pinglo?
En vida no, muerto sí. Por ejemplo, no todos cantan, o muy pocos conocen, la segunda estrofa de El plebeyo : “ El corazón que ve destruido su ideal,/ reacciona y refleja en franca rebeldía,/ que cambia su humilde faz:/ el plebeyo de ayer es el rebelde de hoy,/ que por doquier pregona la igualdad en el amor ”. Nadie destaca el carácter hereje de sus canciones, como cuando dice: “Señor por qué los seres no son de igual valor”. O cuando critica a dios en La Oración del labriego : “ Señor, tú que has creado,/ las aguas de los ríos/ y los prados permites, el verdor que se ve.// No niegues al labriego,/ el divino rocío… ” Sin embargo, el ingenio popular cambió la letra y puso: “ a los Prado permites robarle a la nación ”, en la época del auge de la familia Prado. Conforme pasó el tiempo a El canillita le cambiaron la letra para evitar nombrar al periódico de un partido político, en este caso el APRA. En la época de Oscar R. Benavides fueron censuradas 10 canciones para la radio, de las cuales siete eran de Pinglo, como Mendicidad , La oración del labriego , El plebeyo , Pobre obrerita y Sueños de opio que, para entonces, era una invitación al consumo de droga.
Testigo al fin y al cabo de su época, eso también lo hicieron los Colónidas como se ve en el artículo de Federico More en defensa del uso de los fármacos en la literatura…
Es la época. Baudelaire escribe Los paraísos artificiales . Era muy común mitigar los dolores físicos con morfina, con drogas, porque no existía penicilina. Sin embargo, me parece ingenuo que la gente diga: “Para esa canción, Pinglo se inspiró en terceras personas”. ¿Por qué no pudo él consumir esa droga? ¿Por qué pensar que fue algo ficticio: “ droga divina, bálsamo eterno,/ opio y ensueño dan vida al ser;/ aspiro el humo que da grandezas/ y cuando sueño, vuelvo a nacer ”.¿Por qué tenemos que ponerlo en un altar y pensar que nunca consumió drogas? Era muy común en esa época consumir drogas…

Tumba del autor que revolucionó el vals.
“NO LE DIERON MUCHA IMPORTANCIA”
¿Tuvo Pinglo conciencia del valor de su obra?
Bueno, es una pregunta muy interesante porque meses antes de su muerte, el semanario Cascabel le hace una entrevista y él critica el embate de los ritmos foráneos, como el tango, y el poco aprecio que había hacia la música peruana. Invita a batallar por la defensa de la música peruana. Quizá no era muy consciente de lo que posteriormente pasaría con su obra. El murió en el 36 y a los dos años empiezan a hacer películas peruanas con música de él. O sea que en vida no le dieron mucha importancia.
Insisto, ¿o sea que no fue consciente de lo que estaba haciendo?
Quizá no. Pudo haber pensado que era uno más.
¿Quiénes eran los ídolos del momento, los que más sonaban, los más conocidos?
Bueno, Gardel. Marcó una época. Uno ve una foto y todos están peinados a lo Gardel, después a lo Rodolfo Valentino. También sonaban agrupaciones de jazz, pero más que nada los tangos. En la música peruana todavía se rendía culto a Montes y Manrique y a los Hermanos Ascuez que grabaron música peruana en el año 28 en la RCA de Chile. Pero pasaba algo muy interesante. Grababan música peruana afuera y esos discos no eran consumidos por el público peruano ya que los sectores populares no tenían vitrolas ni nada.
Digamos que la masificación del disco viene después…
La masificación claro, pero la aceptación de la música peruana se da a partir del presidente Oscar R. Benavides, justo el año 36 en que muere Pinglo. Benavides gobierna del 33 al 39 y quería llegar a los sectores populares, y qué mejor que con la música popular!. Digamos que del 36 para adelante no había radioemisora que no tuviera programa de música criolla.
Manuel Acosta Ojeda resalta en el prólogo de tu libro las dificultades que debes haber pasado para tu investigación. ¿Cuáles fueron esas dificultades?
Primero las fuentes directas. Prácticamente nadie conoció a Pinglo. Los que me dijeron que lo conocieron tenían dos o tres años y la información que me dan no la puedo corroborar. Otro problema es que los principales investigadores de Pinglo han tenido, lamentablemente, una mentalidad feudal, gente que no tenía formación política ni ideológica y lo han visto simplemente como un criollo que tocaba y componía y nada más. Esos son los principales obstáculos, pero la gente me ha abierto las puertas para investigar el tema. Algunos criollos e investigadores me dijeron que a Pinglo no le gustaba la política, que simplemente agarraba su guitarra y cantaba, o sea que compuso por componer. Hay gente que todavía quiere verlo desde una óptica simplona. El principal apoyo que he tenido han sido los trabajos de Manuel Acosta Ojeda, que quizá es el único que le da un carácter social a la obra de Pinglo. El más grande biógrafo de Pinglo es Manuel Zanutelli, pero él y otros personajes tenían una visión muy feudal de nuestro compositor.
*Perro muerto : En peruano significa irse sin pagar la cuenta.
MARIATEGUI Y LA MUSICA
Para ir terminando, háblame de tu próximo libro…
Está por aparecer mi cuarto libro: Mariátegui y la música de su tiempo . Son cuatro ensayos históricos sobre la influencia musical en El Amauta. Lo que hago inicialmente es desmitificar a Mariátegui, destacar sus virtudes, pero también sus limitaciones en el aspecto meramente musical. Ahí pongo textualmente todos los escritos de él acerca de música y al igual que en el trabajo de Pinglo utilizo su imagen y la sitúo dentro del contexto en que vivía, solamente de esa manera vamos a comprender mejor a los seres humanos y a los personajes.
¿Qué acercamiento tuvo Mariátegui a la música peruana?
Me da pena decirlo, pero el calificativo de eurocentrista que le daban sus principales detractores tenía fundamento, porque… en su Edad de piedra es lógico que no le haya gustado la música peruana…
La época en que firmaba como Juan Croniqueur…
Claro. Tuvo un acercamiento a la música culta durante su experiencia Europa. En la revista Amauta no escribe prácticamente nada sobre música peruana, pero sí le permite hacerlo a otros intelectuales, como Modesto Villavicencio, José Uriel García, Percy Gibson, María Wiesse. Ellos escriben por él sobre la música peruana más no la costeña sino la andina, como el yaraví y el haraui, porque era la época del indigenismo.
¿Esa no es la época de Daniel Alomía Robles?
Hay algo muy interesante que señalar. Mariátegui destaca El cóndor pasa en su Edad de Piedra, pero no la obra de de su autor, Daniel Alomía Robles. Destaca la letra de la zarzuela que hizo Julio de Baudouin, cuyo seudónimo era Julio de la Paz. El cóndor pasa era una zarzuela que tenía un carácter anti imperialista. Entre los músicos peruanos resalta a Alfonso de Silva, que era exponente de la música culta peruana. El carácter popular no existía. |
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