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WILLIE COLÓN:
“La Salsa es como el Periódico de la Esquina”
Por: Agustín Pérez Aldave This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it
“En el año 2008, te juro que no creo en nadie, hay tantos que están y no son, y muchos que son y no están, compadre" (WC)
El paso del tiempo no ha logrado mitigar la voz frontal de Willie Colón. Ya en pasada ocasión, a propósito de otra conversación con El Malo del Bronx, "La Salsa ya no surge de las Calles", señalamos que era un placer conversar con artistas que no tienen los clichés ni las frases hechas que abundan en la música y en la farándula sino, más bien, un sentido más real de las cosas. Repetimos lo que entonces dijimos: Que la música es mucho más que música. ¡Toma!
Wilie sigue conservando el ánimo inquieto, como se grafica en su disco El Malo vol. II: Prisioneros del Mambo, donde fiel a su estilo, tampoco se queda pegado al pasado. ¡Escúchenlo!
La influencia de Barry Rogers, el vértigo de las drogas, el perdón a Héctor Lavoe, su nariz rota, el rol de activista… Temas de los que Willie nos habla desde Nueva York. No queda más que agradecerle con su propio verso de Guaracha: “Te agradezco las lecciones, me han endurecido el alma”. ¡Guapea Willie Colón!
¿El Malo II apareció después de 10 años de ausencia tuya de las grabaciones. El título de este disco significa que sigues el camino que empezaste en el 66 precisamente con el disco El Malo al lado de Héctor LaVoe, o quiere decir que cierras un ciclo? ¿Por qué?
Quizás no tenga otra oportunidad para grabar.
En tus primeros años circulaba una versión que aseguraba que para pertenecer a tu orquesta no era necesario tocar bien sino saber pelear…
Es una exageración. Nicky Marrero, Joe Santiago, el Profesor Joe Torres, ni Santi González fueron peleones. Lo más importantes era que tuvieran swing.
¿El personaje de El Malo del Bronx sustentado también en las portadas de tus discos que tenían una onda delincuencial fue premeditado?
Fui en parte yo imitando a mi papá. Y también reconociendo la cultura de mi barrio.
¿Te cansó ser El Malo del Bronx? ¿Te sentiste limitado en lo musical? ¿Querías comunicar cosas que Lavoe no podía hacer? ¿Era un corset lo que se entendía por salsa?
No, yo siempre seré del Bronx, de El Barrio, aunque esté lejos me identifico porque son mis raíces. Al ir madurando uno oye y entiende cosas diferentes e interesantes y quiere aplicarlas. Nunca hubo ni habrá un cantante mas completo que Héctor. Él no tenía limites en su talento, lo que lo ató fueron las drogas y los sentimientos. El momento en que yo me quité fue cuando yo mismo estaba perdiendo la voluntad. En el principio yo era el "policía" que corría a los amiguitos con sus "regalos", pero llegó el momento cuando no pude responder por él ni por mí. Yo siempre fui responsable por mi familia. Desde los 13 años ayudé a mantener a mi abuela, mi mamá y mi hermana. En esos tiempos estaba empezando a botar todo el dinero y mi matrimonio y mi mundo se derrumbaba. Mi salud mental estaba en peligro. Tuve que dejar de estar cerca del Mambo. Cuando me separé de Héctor, le di mis mejores ideas, no aguanté nada para mí. Fue una entrega total de corazón. De ahí salió "Periódico de ayer", "Sóngorocosongo", "El Cantante" y muchos otros éxitos. En esos tiempos, cuando me aparté, algunos dijeron: "¿Oye y quien se cree que es este que ya no quiere compartir con nosotros?" Es así, la gente se molesta cuando tú no sigues usando drogas con ellos. Cuando volví a trabajar con Héctor con el número "Juanito Alimaña", se notó que la chispa y la maña siempre permaneció entre nosotros. La mancuerna con Héctor Lavoe es lo que hizo a un Willie Colón. De eso no hay duda y nunca se me olvida.
“…TRATAR DE HACERLO POR PÉSIMO QUE SALGA”
Sin ser un virtuoso del trombón eres un referente imprescindible de este instrumento que identifica a la salsa. Pero no fue tu primer instrumento. ¿Cómo te decidiste por el trombón? ¿Qué te atrae de él? ¿Quiénes fueron tus maestros/referencias en este sentido? ¿Cómo forjaste esa manera hiriente de tocarlo?
Barry Rogers me inspiró. La primera vez que lo oí atacando el solo en "Dolores La Pachanguera" quedé hechizado. Desde ese día pa'lante, aunque era trompetista, soñaba con tocar el trombón algún día. Aprendí traduciendo las válvulas de la trompeta a la vara. Yo tenía 15 años, Barry fue muy generoso con sus consejos y siempre me trataba con cariño.
Si bien siempre hiciste coros y segundas, ¿en qué momento decides convertirte tú mismo en cantante líder? ¿Fuiste consciente de tener una voz inusual, particular, en el mundo musical que te rodeaba?
Héctor se perdía. Y a veces los dueños de los clubes nos daban un ultimátum: "¡O tocan ahora o se van pa'l carajo!" Ahí fue que yo y José Mangual empezábamos a hacer lo que nosotros le decimos "La Guataca", que es tratar de hacerlo por pésimo que salga. Desde el 1973, cuando tuve una pela donde casi me matan, hasta el 1986 tuve la nariz muy rota. Por afuera se veía bien, pero adentro tenía todo fuera de sito. Y producía un sonido muy extraño pero ni modo, tenia que echar pa’lante. El 1986 me hice una operación, me arreglaron la nariz y mi voz cambio a ser un poco más clara.
¿Sigues pensando que en parte por el tratamiento personal que le diste a la música, cuando decidiste ser cantante solista, es que la salsa perdió ese vigor que la había caracterizado?
El negocio de la salsa cambió. Hoy “sanitizan” y esterilizan la música demasiado. Yo creo que por eso el reggaetón se coló así, y de repente todo el mundo dijo: “¿Qué es eso?” Porque vino por debajo del radar diciendo todas esas cosas rebeldes y esas malas palabras y todas las cosas que le gustan a la juventud para desahogarse, y eso es lo que era la salsa. La salsa es como el periódico de la esquina y cuando uno le quita esa esencia ya no es lo mismo, y por eso fue que no grabé por tantos años.
¿Te arrepientes entonces de algunas canciones o de algunos discos que has realizado?
No, es parte del proceso. Lo que no sirve se bota. Lo que funciona se desarrolla.
“ME PREOCUPA LA SOLIDARIDAD ENTRE LOS LATINOS”
¿Por qué no has vuelto a realizar un disco tipo progresivo, como Corazón Guerrero, Baquiné de los Angelitos Negros o como el mismo Maestra Vida?
Las disqueras de hoy no quieren nada diferente. Solo más de lo mismo. Por eso tuve que grabar en mi propio sello.
A diferencia de Rubén Blades que tiene un mensaje político explícito en lo musical, este no ha sido tu caso. Lo tuyo digamos que ha sido más vivencial. Y, sin embargo, tú tienes un rol reconocido en el activismo político de la comunidad latina. En este sentido, ¿cuáles son los temas que más te preocupan?
Mis canciones son parte de una opinión o perspectiva pero es algo separado de mi activismo. Mi trabajo comunitario no es limitado a un nombramiento o un título. Yo he marchado y contribuido con mi tiempo sin cobro a varias instituciones. Como Presidente de la Asociación de Artes Hispanos, donde levanté 6 millones para construir el Centro Cultural Julia De Burgos en El Barrio, o mi participación en la delegación al Vaticano, donde conseguimos que el Presidente Clinton perdonara 14% de la deuda de países pobres a Estados Unidos, o fundar El Comité Jurídico De New Rochelle, o mis viajes a los Andes con C.A.R.E. donde ayudamos construir tanques de agua y micro bancos para los indígenas. Para mí, estas son oportunidades que Dios me ha dado y me siento muy dichoso por la experiencia y el privilegio. Lo más que me preocupa es la solidaridad entre los latinos. Ese es nuestro Talón de Aquiles. Necesitamos ponernos de acuerdo y presentar nuestra agenda antes de que el mundo nos corra por encima.
¿Has sido uno de los críticos más severos de la película que Marc Anthony y JLo hicieron sobre Lavoe? ¿Al margen que sean ellos los que la hicieron, crees que realmente haya alguien interesado en hacer una película con los contenidos tal como reclamaste?
Nuestro mundo latino tiene mucha cultura, misterio y glamour. Estoy seguro que si alguien abre una ventana a nuestro mundo dándole una visión digna y verdadera de todo lo que somos, lo bueno y lo malo, sería un éxito rotundo. Pero hay que hacer las tareas y preparar un libreto bacán. No cualquier porquería.
Cuando falleció Héctor escribiste una carta donde le pedías perdón. ¿Por qué?
Le pedí perdón a Héctor de parte de todos nosotros porque lo engreímos al punto de hacerle creer que podía hacer cualquier cosa sin consecuencias. De mi parte le pedí perdón porque ya yo estaba muy agotado para seguir luchando contra él mismo, su mujer y sus amigos. Cuando mi hermana murió de complicaciones con drogas en el 1980, quedé con su hijo y los míos, mi esposa, mi abuela y mi mamá. Ya yo no podía con más. Quise mantener el drama y todo de ese ambiente lejos de los chiquitos. Yo sabía que se me metía con todo eso otra vez, que se me iba caer encima sin tregua. El viejo Héctor Maisonave, quien fue el último manager de Héctor, bien sabe que yo le mandaba dinero y que lo recogíamos y lo llevábamos al Wood Hull Hospital en Brooklyn.
¿Necesita un nuevo nombre la música llamada SALSA o un cambio radical de actitud de sus personajes?
Para mí que se quede SALSA. Bueno, tengo que decir que ya tengo que tomar agua y tratar de resolver las cosas tranquilamente.
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